domingo, 16 de diciembre de 2018

DIA 3: ESTATUA DE LA LIBERTAD, DOWNTOWN, BROOKLYN





       Nuevo día y nuevo madrugón (totalmente voluntario, el despertador no nos hizo nada de falta en todo el viaje) Como siempre, salimos del hotel y esta vez tomamos el metro en dirección contraria, hacia la zona antigua de la ciudad.


Itinerario Día 3 (Parte 1)

      Después de la dosis de café, nos dirigimos a los Staten Cruises que son los que organizan la visita a la Estatua de la Libertad y Ellis Island. Antes de llegar, nuestra primera parada es el toro de Wall Street, a esa hora no hay demasiada gente, y podemos sacarnos algunas fotos, desde varios ángulos, con el torito ¡A ver dónde está esa suerte que dicen que da!



      Para sacar las entradas del barco a Liberty Island, hay que ir al fuerte que hay en Battery Park, Clinton Castle. No sé si fue porque sacamos las entradas a primera hora, pero la mujer de la taquilla nos pregunta si queremos subir al pedestal de la Estatua, ¡Que está incluido en el precio! Me quedé a cuadros, pero muy contenta ¡Que suerte! ¿Sería por el toro? El primer barco sale a las 8.30 de la mañana (aunque hay horarios de verano e invierno) y hay bastante control de seguridad, por suerte no demasiada cola a esas horas.

      Al llegar a la isla, pillamos la audio guía incluida, y aunque te sugiere un camino, nosotras preferimos subir primero de nada al pedestal: hay que dejar las maletas en una taquilla que funciona con la huella dactilar, de lo más curioso. Solo te dejan llevar la cámara y la audio guía prácticamente. Además de subir al pedestal (215 escalones, por suerte, también hay ascensor, pero solo de subida) puedes visitar un museo que explica la construcción de la estatua de la Libertad. Las vistas desde el pedestal son bonitas, aunque para vistas del Skyline, desde el mismo barco también había muy buenas vistas.





      Tras un paseo dando una vuelta alrededor de la isla, y un desayuno en la cafetería (caro, pero ¿Qué esperas?) volvemos a subir al barco para la siguiente parada, Ellis Island. Esta isla fue un centro de control de la inmigración a principios del siglo pasado, y ahora se ha convertido en museo. Me gusta mucho como lo han organizado, especialmente la visita principal (hay 3 exposiciones en el museo, los orígenes de la inmigración, el principal sobre Ellis Island y otra sobre la inmigración en la actualidad. Nosotras solo vimos los dos primeros) La información de la audio guía es muy interesante, y te quedas con la idea general de que, al menos entonces, daban muchas facilidades a los inmigrantes, y realmente querían que toda esa gente que venía se quedara allí. Recomiendo mucho Ellis Island, creo que es una visita que merece la pena, me hubiera gustado dedicarle aún más tiempo.



      De vuelta al barco que nos lleva a Manhattan de nuevo. Ya que estamos por la zona antigua, paseamos por el principio de Broadway hasta la iglesia Trinity, la más antigua de Nueva York (aunque no la original, que se quemó un par de veces) No llegué a entrar en la iglesia (de nuevo, obras) pero sí paseé por el cementerio donde está la tumba de Hamilton – aquí una fan del musical – entre otros personajes. De allí, no podía faltar una visita a Wall Street, con el banco de la reserva Federal y la Bolsa, con la estatua de Washington presidiendo todo.



Itinerario Día 3 (Parte 2)

      Desde allí pillamos en metro que en tan solo un par de paradas, nos dejó en Brooklyn. Lo primero, buscar un sitio para comer. Tenía muchas ganas de probar el famoso Shake Shack del que todo el mundo habla, y hacia allá que nos fuimos (por cierto, que menuda cola delante de Lombardi´s… se te quitaban las ganas de probarla) Las hamburguesas del Shake Shack, buenísimas, entiendo la fama que tienen, me quedé con ganas de comer alguna más.



      Descansamos un buen rato en la zona de Dumbo y Brooklyn Bridge park, para luego dar un paseo por Brooklyn. Me hubiera gustado ver más, pero es demasiado grande y me conformé con la zona norte, en el próximo viaje exploraré un poco más esta área. Llegué hasta el punto donde se pueden sacar fotos del Manhattan Bridge con el Empire State al fondo: es fácil de encontrar porque encontrarás cientos de personas sacándose fotos en mitad de la calle. 




      Por Dumbo esperamos un poco a que anocheciera para cruzar el puente con la puesta de sol. Las luces eran preciosas, las vistas del skyline de Manhattan desde allí son increíbles y no he visto más novias en mi vida en el mismo lugar.
Cruzar el puente de Brooklyn sin embargo, no fue una gran experiencia. Supongo que era por la hora, pero había demasiada gente. No solo eso, el paso es bastante estrecho, sobre todo si la mitad es para usarlo como carril bici. Era una situación bastante agobiante, entre la gente, las fotos, las bicis… no lo disfruté tanto como me hubiera gustado, y no sé si es algo que repetiría en otro viaje. Ver las luces de los rascacielos ir encendiéndose conforme el cielo se iba oscureciendo sí que merece la pena pero el puente… ufff, no para mí.




      Para terminar el día, pillamos el metro hasta la zona del hotel, parando antes cerca de Eileen’s Cheesecake, que dicen que es la mejor tarta de queso del mundo. ¿Es esto cierto? Tanto como la mejor no lo sé, pero buenísima estaba. Y tras una cena de lo más dulce, a la cama que mañana toca más.



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